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Cuadernos de Lavapiés

Cernuda en Massachusetts

Mount Holyoke, Massachusetts. Allí recaló Cernuda, en un sitio idílico durante dos semanas al año, una en primavera y la otra en otoño, cuando el paisaje se viste de colores que para un sureño son tan imposibles como los de un olivar en febrero para alguien de Nueva Inglaterra.
Las restantes cincuenta semanas del año en Mount Holyoke debieron ser terribles para Cernuda. Señoritas de la alta burguesía preparándose académicamente para cazar un marido con talento y tener buenos temas de conversación en los cocktails y soirees (should I say parties?), padres y madres de dichas señoritas, pastores episcopalianos tomando "Martini Dry" y donantes de la universidad, a quienes habría que entretener en veladas interminables, pues para eso gastaban sumas millonarias en mantener el prestigio de la institución, todo ello debió hacérsele trago amargo al poeta.
Pero quiero suponer que lo más amargo para Cernuda fue vivir en una continua penumbra, en la oscuridad septentrional y anglosajona de Nueva Inglaterra, de inviernos mucho más largos y aburridos que aquellas veladas pseudo-académicas. Cuando estás habituado a tener que quedarte en casa porque hay días en que el sol justiciero hace reverberar las baldosas de la calle, tener que hacerlo porque cubre la puerta de tu casa un metro de nieve sucia, vieja y dura resulta muy duro. Tanto, que la explosión caduca del otoño, con su orgía de rojos, amarillos y ocres no justifica el sacrificio.
Quizá por eso, en parte, Cernuda acabó yéndose a vivir a México.

Recomiendo ver este vídeo, acompañado de un texto del poeta. Yo lo encontré aquí: http://elojodeltuerto.com/

3 comentarios

Hispa -

De lo cual me congratulo.

Ángel -

Y que sepas tú que mirarle el ojo al tuerto me ha animado a volver a escribir.

Hispa -

Que sepas que estoy por aquí leyéndote, y que me encantan esas entradas que haces. Sobre todo, muy buena la de Losantos y los taxistas, sin hacer de menos a las demás.

Un saludo.