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Cuadernos de Lavapiés

Tribunal, Bilbao

Francesc, 30 años; auxiliar administrativo en una oficina de la c/Alcalá. Su compañero de apartamento Rubén, tiene 29. Comparten piso en Madrid desde hace 5 años. Pagan 400 euros al mes cada uno por un piso amueblado de 55 metros cuadrados. Se conocen del pueblo. Fueron juntos al instituto en Palma. El padre de Rubén se llama Andrés, tiene 72 años y es mecánico jubilado. La madre, Encarnación, es 6 años más joven, nacida y criada en Granada, de profesión sus labores. Nunca se va a jubilar. De los padres de Francesc mejor no hablar. No se lleva bien con ellos.

Francesc es votante regular del Partido Popular. Rubén se define como "de izquierdas", y a veces reprocha la afiliación política a su compañero de piso. Lo hace medio en broma, medio en serio. Francesc, con similar talante, le contesta que cuando Rubén deje de ser un estudiante eterno y empiece a vivir de su sueldo en vez de hacerlo de las becas del Ministerio, él también votará al PP. Estas conversaciones suelen tener lugar en mallorquín, que es un dialecto del catalán que conserva muchos rasgos arcaizantes en comparación al hablado en el Principado, dado su menor contacto con masas de población castellano-parlantes (entre otras causas). Francesc y Rubén lo suelen hablar cuando están a solas o con otros catalano-parlantes, y lo hacen sin ganas de ofender. Es su costumbre, desde niños.

Estación de metro de Tribunal, la de la canción de Joaquín Sabina, músico de Úbeda, en la provincia de Jaén, famosa por su bellísima arquitectura renacentista y por sus buenos escritores. Viernes por la noche, a las 21:30 horas del 2006, anno Domini. Francesc y Rubén van a Bilbao (la glorieta) a tomarse unas cañas con:

Fran, 29 años; casado, malagueño

Paloma, su esposa; coruñesa de 33

Rosa, 36, pelo lacio; nacida en la isla de El Hierro

Sergi, 29; calvo; profesor de ESO; alérgico al gluten de trigo.

El tren de la línea 1 va muy lleno. Un supuesto ingeniero de sonido (en su defecto, un operario a sus órdenes) armado de un micrófono omnidireccional de la marca AKG modelo C-400 B habría registrado en el 2º vagón del convoy un mínimo de 14 conversaciones, 6 de las cuales transcurrirían en castellano. El resto se reparte entre: francés, inglés, polaco, quechua, chino cantonés, árabe dialectal, bereber rifeño, wolof y mallorquín. Esta última conversación es, naturalmente, la mantenida, sin ánimo de ofender, por Francesc y Rubén, quienes se dirigen a Bilbao de cañas. El supuesto ingeniero de sonido no existe; el operario sí, pero no se va de marcha. Vuelve a casa, después de trabajar en la Filmoteca Nacional, junto a Tirso de Molina, donde empieza la canción de Sabina (Joaquín). Como es lógico, el operario no lleva un micrófono omnidireccional encima, porque bastante tiene con las horas que echa por un sueldo que tampoco es para tirar cohetes, como para, además, llevarse trabajo a casa.

Otro que tampoco lleva micrófono y que también vuelve a casa es Francisco Antonio, de 31 años, aficionado al ajedrez y casado con Luisa, de su misma edad, natural de El Toboso. Cuando las puertas se abren, Francisco Antonio enfila la puerta. Mucha gente se baja con él, pero no los dos maricones catalanes esos, así que Francisco Antonio, que tampoco se lleva bien con su padre (aunque sí con su madre, que también es de Granada), que no vota hace tiempo pero que lo haría al PP, que también trabaja cerca de Tirso de Molina y al que también le gustan las canciones de Sabina, les espeta en la cara al pasar: “Iros a hablar catalán a vuestra puta tierra, que esto sí que es España”.

11:45 de la noche. Una paloma con síntomas obvios de gripe aviar cae frente a un autobús de la línea 149, en su último servicio antes de recogerse en cocheras. Es atropellada, con lo que los síntomas de la gripe aviar pierden toda posibilidad de ser reconocidos. Un camión de la limpieza barrerá la calle en pocos minutos, y la paloma desaparecerá de la vista. No todos los contagios son tan obvios.

 

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1 comentario

Baobab -

Hay que aguantar muchas gilipolleces y los políticos no hacen sino alimentar ese clima...
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