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Cuadernos de Lavapiés

El patio de mi casa es demasiado particular

Cuando llueve, claro está, se moja mi patio, y se moja la ropa tendida, que hay que volver a lavar, porque el aire de Lavapiés está muy sucio, y la lluvia no cae virgen sobre las sábanas limpias.

En mi patio hay unos vecinos, los de arriba, que vienen de varias partes del mundo que no lo son de la Península Ibérica, ni del continente europeo. Viven en un piso igualito que el mío, también alquilado, del mismo tamaño, con la misma distribución, la misma solería en la cocina y el mismo parquet de tarima flotante en el resto de sus 35 metros cuadrados. Tiene un dormitorio, como el mío, desde el que se verá el mismo trozo de cielo sucio y la misma ropa tendida; desde otra perspectiva quizá, por estar más alto, pero con el mismo paisaje de poca esperanza. Los vecinos de arriba me hicieron blasfemar en alta voz el último fin de semana, harto como terminé de gritos, zapatazos, carreras, arrastre de muebles, voces y martillazos intempestivos durante horas sin fin, hasta bien entradas las de la madrugada. Y es que, donde comen tres, comen cuatro, que decía mi abuela, que supo de hambres. Y donde duermen, viven, festejan, crían retoños y disfrutan de la vida dos, también pueden hacerlo diez, a pesar de los 35 metros cuadrados y del cielo sucio y de la luz mezquina de patio que no lo es menos. Y a pesar también de la cefalea y la mala leche de un servidor que, harto de coles y de los nervios presa, terminé por llamar al casero de los vecinos.El señor casero es dueño de varios pisos de la finca en que vivo, pero no del que habito, gracias al cielo. También lo es de una calva muy respetable, guarnecida de respetabilísimas sienes plateadas. Todos ellos (la calva, la plata de las sienes y el señor casero) son de esta parte del mundo, aunque no sabría decir de cuál de sus collaciones, ni por una vez eso importa, que no sólo de Estatuts vive el hombre. El señor casero se mostró indignado cuando le llamé para decirle que sus inquilinos de arriba me estaban impidiendo oír mis propios pensamientos, puros e impuros por igual, en lo que parecía la construcción y posterior quema de una falla valenciana en medio del salón. “Esa gente no son de aquí, sabe diós de qué parte vienen, y se meten ciento y la madre y me destrozan el parqué, que habrá luego que acuchillarlo, pero no se preocupe usted, que yo mañana me encargo de advertirles que…Inmediatamente me sentí cómplice de la vileza. Palabras como “moros”, o “negros” salpicaron el resto de su parte de la conversación, que no sonaba a disco rallado, sino a CD de los que te joden la lente y el láser, de los que emiten unos chasquidos que te hacen daño en el tímpano. Luego me enteré de que sí, que claro que se mudaban más, que por eso el aumento del jaleo y el trasiego, para más inri de mi cefalea. Y también me enteré de que el alquiler del piso de arriba, con sus mismos 35 metros cuadrados, es de más de mil euros. Supongo que merecerá la pena acuchillar el suelo de tarima flotante cada cierto tiempo, a cambio de ese dinero. También debe ser fácil dar la razón a un vecino quejoso y capearle con dos comentarios racistas, xenófobos y trillados, tan salidos del alma pero tan fáciles de olvidar a finales de mes cuando ingresan el alquiler en nuestra cuenta bancaria.En cualquiera de éstas nos dirán, si se nos ocurre pedir un préstamo hipotecario, que la cantidad destinada a la vivienda no debe superar cierto porcentaje de los ingresos familiares. También nos dirían, si alguien estuviera interesado en preguntar, que no son muchas las nóminas que superan los mil euros mensuales, y que muchas familias del barrio y sus patios tienen que vivir con ochocientos o menos. Sin embargo, los mil y mucho pico que cada mes se embolsa el muy “acuchillador” señor casero no son la excepción, sino la regla, y en algún sitio tienen que dormir, comer, festejar la vida, o sufrirla, los muchos miles de “moros, negros o lo que sea” (como los llamara el señor casero) que hoy limpian, construyen, arreglan, cuidan o simplemente habitan la ciudad, a cambio de sueldos a prueba de soñadores. Me pregunto qué cantidad haría que mereciese la pena acuchillar algo más que un suelo de madera. 

 

 

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5 comentarios

patricia -

Lavapies es un buen barrio yo llevo un año parando y si la verdad esque si hay mucha delincuencia pero la gente en realidad es honrada y buena solo necesitan un poco de ayuda

Manuel -

hola,

te escribo desde Inicios porque estamos en medio de una campaña para
promover una convocatoria de liberacion del arte. la idea es romper las
barreras que encierran los modos de expresion, aparentemente solo
validos si aparecen en sus contextos oficiales (periodicos, libros,
salas de exposiciones, teatros, cds...). aunque nosotros ya no vivimos en lavapies (estamos de exilio), seria un sitio estupendo para que cundiera la convocatoria.

si te parece bien la idea, te animamos a que le des toda la difusion que puedas. seria bonito que funcionara y la gente se expresara en la calle a traves de artes normalmente enjauladas.

la convocatoria entera esta en:
http://www.inicios.es/inicios_liberarte.html

un saludo y animo con el blog (que me trae tantos recuerdos, buenos y mejores...),

manuel.

Jotabex -

Que barbaridades.

En el pueblo donde vivo se paga de alquiler unos 300 por un piso donde caben tres personas cómodamente. No hay derecho. Pero como tanto se oyen los pedazo de alquileres de grandes ciudades, se están empezando a clavar un poquillo y cada año están subiendo casi 50 euros. estos se piensan que están en MADRID.

Un saludo.

http://reformandomicasa.blogspot.com/

Marin' -

Hola, estoy haciendo un pequeño documental sobre la vivienda en lavapiés (donde vivo también). Me interesan los casos de infravivienda en el barrio (ya que no son escasos). Me gustaría, hablar con gente como tus vecinos, si están de acuerdo, y a lo mejor grabar alguna entrevista, porque hasta ahora sólo tengo comentarios de españoles sobre el asunto.
Si piensas que me puedes ayudar en algo, por favor escríbeme a esta dirección: marinedecontes@gmail.com

Gracias, hasta luego

Marin'

PD: es la segunda vez que llegó a tu blog buscando otra cosa, y siempre me es agradable leerte!

Rafa -

Oye, me gusta lo que escribes. Me pregunto si no serás el Angelito de Los Príncipes que estudió conmigo en el Manuel Siurot. Si es así, escríbeme a rafadewit@yahoo.es
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