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Cuadernos de Lavapiés

Paradojas con hemoglobina, o contradicciones sangrientas

Según el Partido Popular, Israel no hace más que responder legítimamente a un ataque terrorista perpetrado desde territorio libanés. En consecuencia, la aviación y artillería israelíes pueden en toda ley bombardear Beirut. Y si se aduce que mire usted, que si las víctimas inocentes, que si cientos de miles de personas que nada tienen que ver con terrorismo, cohetes ni escopetas de feria, la respuesta es tan tajante como su defensa de las víctimas de ETA: “no se puede permitir que los terroristas se amparen y/o escuden tras la población civil. Caiga quien caiga, y esto es lo que hay.”

 

Supongo que el PP va diciendo estas cosas por convencimiento moral e ideológico, no sólo por el mezquino deseo de desgastar al Gobierno. Por ello, me pregunto cómo habrían reaccionado estos mismos señores a una situación imposible hoy y muy improbable hace 25 años. Supongamos, por amor al arte, que ETA hubiese arrojado piedras contra su propio tejado, atentando gravemente contra intereses y vidas franceses, desde supuestas bases en el corazón montañoso y montañero de las Vascongadas / Euskal Herria. Supongamos que el gobierno francés, tomando una decisión digna de un rabino ultra-ortodoxo, hubiese bombardeado Pamplona, Bilbao, Zaragoza y tres o cuatro ciudades de la Meseta, mientras La Barceloneta era blanco de la artillería naval gabacha.

 

Supongamos que, además de dejar a la España en transición a merced de un golpe de Estado, nos hubieran arrasado el Barajas pre-T4 y, de paso, toda la red de carreteras, con más de la mitad de los dichosos pantanos del franquismo yéndose por el desagüe a base de pepinazos teledirigidos. Seamos “gore”, y pongamos que, en esta “justa” retribución francesa a un ataque terrorista abertzale desde aquende Hendaya, acabaran muertos varios cientos de civiles, entre ellos unos cuantos pro-etarras irredentos, con varias docenas de carlistas trasnochados, viajantes de quesos manchegos, abuelas navarras, gasolineros murcianos, fontaneros barceloneses de barriada, de las de cemento barato y derrumbe fácil, y hasta algún que otro policía municipal de ciudad de provincias, Burgos por ejemplo, ¿por qué no?

 

Me pregunto si, según los líderes del Partido Popular, las marujas de la Transición habrían sido justamente descritas como “instrumento de los terroristas”, o “escudo humano” tras el que se cocinan atentados terroristas. Supongo que, en pura lógica, así debería ser; pero claro, como decía, se trata de un supuesto imposible, improbable, pura demagogia, al fin y al cabo.    

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2 comentarios

Cristina Poveda -

Hola Ángel, soy Cristina. Me gustaría ontactar contigo para la publicación de un cuento en un periódico de Lavapiés que estamos elaborando. Escríbeme por favor!
Un saludo, Cristina

francisco ganz -

Tienen que morir treinta o cuarenta niños para que Arístegui condene la invasión. El problema es que seguirán teniendo casi diez millones de votos de esos que se apuntan a cualquier bombardeo (al de siempre), por lo visto.
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