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Cuadernos de Lavapiés

Un milagro en equilibrio

Acabo de empezarlo, y antes de que se me salga el (pseudo) crítico literario, quiero decir que Lucía Etxebarría tiene toda la razón del mundo: no hay literatura que tenga que ver con la preñez. Llevamos varios milenios dejando por escrito nuestras neuras, nuestros miedos y ansias, pero demasiado poco sobre algo tan universal y necesario como la Muerte: el Nacimiento y lo que le precede.

Preñez, dice la narradora, que no embarazo. Embarazo es más bien lo que se lee en la cara de la Madonna de Fra Angelico, que seguro que nunca vio un cordón umbilical en su vida. Y embarazosas son las idealizaciones cristianas de la obstetricia, por mucho que le gusten a uno los belenes.

Lucía no lo sabe, pero da la casualidad de que estaba a mitad de la enésima relectura de Fortunata y Jacinta, cuando me regalaron Un milagro en equilibrio. Y gracias, porque necesitaba un poco de eso, encharcado como estaba en la maravillosa novela de un maravilloso autor y ser humano que fue Galdós, de nombre Benito y de sexo obviamente varón, por muy adelantado a su tiempo que fuera. Es Fortunata y Jacinta, entre otras muchas cosas, una historia de dos mujeres; una que no puede concebir hijos y otra, su rival, que sí puede, como también puede conquistar el amor de un imbécil que las dos se disputan en desigualdad de condiciones. Fortunata parió y perdió el niño, y Galdós pasa por ahí en muy pocas páginas de esas finas de la editorial Aguilar, de fuente infinitesimal y párrafitos apretadísimos.

Lucía Etxebarría, en cambio, escribe sobre todo lo obviado, lo olvidado. Y no será de extrañar por ello que algunos críticos y catedraticones de este país acaben por considerar el último premio Planeta como una fruslería, de ésas que se les presta atención por el qué dirán y porque, en muchos despachos, departamentos y aulas de España, la literatura femenina todavía es una moda "que seguro que pasará, como todas". Como si el ser mujer y escribir fuera un género literario...

1 comentario

Bambolia -

Lucía Etxebarría me provoca sentimientos encontrados: a veces me gusta lo que dice y pocas veces me gusta lo que escribe -sólo he leido dos libros suyos y creo que cae en los estereotipos-. Aún con todo, es una mujer a la que siempre estaré dispuesta a leer porque creo que su coherencia -entre lo que dice y lo que escribe- es destacable.

La vi cuando la entrevistaron en Lo + Plus y habló sobre la maternidad y todos los falsos tópicos de lo bien que te encuentras, de lo maravilloso que resulta todo y de bla bla bla... es todo mentira, no es más que fraseología barata para generar la idea de que ser madre es lo más importante, lo más sublime y lo más deseable para una mujer -y no sigo porque me puede la ausencia de instinto maternal-.

Por cierto, sólo he leido "Misericordia" de B. Pérez Galdós, y es una bofetada en toda regla.

Saludetes, :-)