Cuadernos de Lavapiés


http://cuadernosdelavapies.blogia.com

Líneas cuesta arriba.

Temas



Archivos

Enlaces


Se muestran los artículos pertenecientes a Mayo de 2005.

Matrimoniadas

El Teatro de La Latina de Madrid presenta en cartelera "Matrimoniadas", producido por José Luis Moreno, e interpretado por casi los mismos actores que lo hicieran en la televisión nacional, los sábados por la noche, durante la oscura noche del octenio aznárico. (Ésta la dedico a los que me escriben llamándome rojo y otras lindezas).

Hasta ahí, no repruebo, que, en cuestión de gustos, sigue sin publicarse nada reseñable. Por otro lado, sacar del sofá a tanto fondón sabaderil y sentarlo en una butaca de teatro, aunque sea a ver "Matrimoniadas" es, de por sí, digno de elogiar. Lo que ya me levanta costras es enterarme de que la empresa está subvencionada, apoyada, u otrosí bendecida y nihilobstatada por el diario La Razón.

La de la sinrazón que a la mía se hace es tremenda, porque no me persuado, como diría don Quijote, de que un periódico tan de catequesis como éste se rebaje a prestar apoyo a una obra así.

Me explico: La Razón ha estado repitiendo últimamente el soniquete del PP, según el cual su problema no es que prediquen la homofobia, sino que les duele el uso del voquible "matrimonio", como diría Sancho. "Que tengan los mismos derechos", reguelda Rajoy cuando se le atosiga, "pero que no se le llame matrimonio, por razón de respeto a la institución". La razón dice que todo cambia, que las instituciones se desarrollan y a veces hasta mueren y desaparecen, como las cucarachas del anuncio, y que lo que otrora fue matrimonio hoy sería ilegal en muchos sitios: ningún arzobispo se atrevería a casar hoy a una niña de tres años con un bebé de seis meses, por muy herederos al trono de Francia que fueran o fuesen los pañales del novio.

La Razón, en cambio, lleva semanas denunciando que, al dejar que se casen los homosexuales, se está poco menos que blasfemando contra el sagrado sacramento, el único que ha dado carta blanca durante milenios para cometer violencias físicas y sexuales contra uno de los contrayentes, por parte del otro. Bueno estaría que los padres, por el mero hecho de pagar el convite del bautizo,adquirieran el derecho de apalizar al neonato, por muy hijo suyo que éste fuera. No obstante, el propio diario La Razón no tiene el menor inconveniente en financiar un espectáculo ("Matrimoniados") en el que la única gracia (dudosa) reside en una continua batería de chistes malos y procaces, viejos chistes de taberna, que no hacen sino ridiculizar esa misma y sagrada institución que se defiende desde la tribuna igualmente tabernaria de las derechas de toda la vida.

En resumen: cuando lo produce José Luis Moreno y lo subvenciona La Razón, el matrimonio es una procaz conjunción de señoras gordas y asexuales, calvos mandones, rubias de bote prestas a poner los cuernos al más pintado, y pintados que no paran de quejarse en el escenario de lo mala que es la vida del casado. Sin embargo, cuando se trata de igualar a los ciudadanos y de dar a cada uno lo que le corresponde, el matrimonio abandona toda frivolidad de chascarrillo, para convertirse en terreno sagrado, en institución demasiado importante y esencial como para dejar que cuatro rojos, ateos, enfermos o degenerados lo mancillen con su amor contra natura. Como si meter el cadáver de un Papa en plomo y madera, para luego sepultarlo entre mármol y hormigón, siguiera los dictados de la Naturaleza o de la lógica.

Etiquetas: , , , , , ,

05/05/2005 20:51 #. Tema: Paradojitas Hay 4 comentarios.

Desayuno en Lavapiés

Angustiado por la incertidumbre, agobiado por el oneroso peso del temor al porvenir, precario e imprevisible, salí a callejear por el barrio. Bueno, en realidad fui a la panadería, donde empecé a pensar que algo importantísimo había ocurrido. Debí haberlo sospechado cuando vi que Milagros, que está siempre a régimen, anunció a bombo y platillo que hoy, además de la pistola cotidiana, se llevaba media docena de bizcochuelos borrachos, "pa celebrar el feliz acontecimiento, y que me quiten lo bailao".

Luego, al pasar frente al locutorio de Ahmed, noté con extrañeza una congregación de parroquianos que, en lugar de poner conferencias con Casablanca o Alcazarquivir, batían palmas en corro, dentro del cual dos jóvenes de manos alheñadas soltaban estridentes lelilíes. Al soniquete de la zambra festiva, me acerqué. Cantaban y tocaban panderos y sonajas, pero como servidor no habla árabe, y además cantaban en bereber, que no se le parece nada, no alcancé a saber de qué iba la cosa. "Queda poco para San Isidro", me dije "y quizá los musulmanes del barrio, de tanto roce, se han puesto a cantarle al santo labrador, para que llueva un poco, que con la sequía de este año habrá pocos jornales a repartir en el campo, y pocos ingresos que girar al Rif, donde los esperan como el agua de mayo que nosotros también."

En esto, el sobrino de Ahmed, que estudia periodismo en la Complutense, pasó montado en un ciclomotor, de pie sobre los estribos y enarbolando una espingarda de fogueo, al grito de "Sidi Filipe, Sidi Filipe, Aljándulila...", lo cual terminó de confundirme, porque Alex es de Lavapiés y no tiene acento.

Le di un pellizco a mi barra de pan y seguí calle abajo, al son de más músicas. En el restaurante de la esquina, los dueños paquistaníes se habían vestido de lanceros imperiales, con bigotones y turbante incluidos, y regalaban puritos Dux al paisanaje. Los chinos de la tienda habían construido un dragón multicolor con envoltorios de Chupa Chups, y lanzaban petardos que, en vez de explotar, sonaban como los primeros compases de una marcha muy conocida, sólo que no pude identificarla, así en frío.

Por la calle del Ave María, en dirección a la plaza, bajó entonces una muchedumbre portando flautas, quenas y tambores, que hacían sonar con algarabía y regocijo. Una señora de pelo negro y lacio, cubierta con un tocado también negro, del mismo paño que su larga pollera, bajaba brincando de felicidad, como quien acaba de conocer su destino, y ha sabido que será bueno con ella. Como tampoco hablo quechua, no entendí las frases en aymara que parecían gritar algo muy, pero que muy alegre.

En realidad, no fue hasta llegar a la puerta del Champion, en la misma plaza de Lavapiés, que me enteré de la verdadera transcendencia del acontecimiento. Allí, un combo de como 250 personas, a lo que parece venezolanos y dominicanos en su mayoría, bailaban al son de varios tambores, que interpretaba (y ahí ya me quedé estupefacto) no un grupo salsero o merenguero, sino el mismísimo regimiento de zapadores de Almansa, con acompañamiento de pífanos y pelucones blancos bajo el tricornio de raso chillón.

La barra de pan daba sus últimos suspiros cuando subí por fin a casa. Encendí el televisor. En la pantalla, en vez de una tertulia marujil o una entrega caducada de dibujos animados japoneses, apareció el Excelentísimo Señor Alcalde de la Villa y Corte, vestido de Corregidor, con la Cruz de Santiago al pecho, anunciando cañas y toros durante 15 días, en la Plaza Mayor, claro está. Mojé el currusco de pan superviviente en el café, alegre y feliz. Últimamente, las cosas no habían ido muy bien, y la preocupación me estaba volviendo un ser taciturno y amargado. Ahora, con un poco de suerte, las cosas se arreglarán, y el sentimiento de orfandad y desvalimiento pasará al olvido. "Por fin tenemos heredero", me repetí en voz alta, casi incapaz de creerme tanta dicha junta.

Emocionado, fui a la cocina. Vertí el resto de la cafetera en la taza y le añadí medio kilo de azúcar. Como todas las cucharillas estaban sucias, eché el café en un biberón, mojé la tetina en el jarabe formado, y me lo amorré, feliz y contento.

Etiquetas: , , , , ,

09/05/2005 20:13 #. Tema: Crónicas de San Simón Hay 4 comentarios.


Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras, y Evento Blog España. Vota en los Premios Bitacoras.com [Blog Oficial en LaInformacion.com]